he mirado a la luna
sin pestañear
mis ojos reflejaban en aquel momento
la agonía del destierro
de la pregunta sin respuesta
de la súplica no escuchada
y observaba ensimismada
angustiada, quizá
y no me di cuenta no!
de que mis lágrimas
se precipitaban por mis mejillas
e iban a perderse
en mis labios
dejando su sabor salado
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